Un esquizofrénico recuperado

En el American Journal of Psychiatry de este mes hay un artículo de Nancy C. Andreasen, la especialista americana en esquizofrenia, sobre sus encuentros con John Nash a lo largo de los últimos años de vida de éste. Nash, el Premio Nobel de Economía cuya historia inspiró la película A Beautiful Mind, murió junto con su esposa en un accidente de tráfico, en mayo pasado.

Nash padeció esquizofrenia entre los 30 y los 60 años de edad. Vivió mucho tiempo atormentado por voces amenazantes y por la certeza de que existían conspiraciones mundiales, ocultas para todos pero evidentes para él, a las cuales debía escapar pidiendo asilo en algún país de Europa. Estuvo internado en hospitales psiquiátricos varias veces. Cuando las alucinaciones y los delirios cedían, daban paso a períodos de pensamiento pobre y desorganizado, lenguaje escaso, abulia y letargo afectivo -lo que los psiquiatras llamamos síntomas negativos, para los cuales no hay medicamento que valga. Muchos enfermos quedan incapacitados permanentemente por estos síntomas, aún cuando las alucinaciones y delirios se apaguen por completo, pero no sucedió así con Nash: el suyo es uno de esos casos, no tan raros como se creía (alrededor de 15%), en los que ocurre una recuperación total tras muchos años de psicosis. Y esto a pesar de que a partir de 1970 dejó de tomar fenotiacinas (los medicamentos usados para abatir alucinaciones y delirios).

Con el tiempo se convirtió, según relata en la nota biográfica que escribió para el portal de la Fundación Nobel, “en una persona con pensamiento de tendencias delirantes pero conducta poco llamativa… Comencé poco a poco a rechazar las líneas de pensamiento delirantes, sobre todo las de orientación política, que me parecían un desperdicio inútil de esfuerzo intelectual”. Entre los estudiantes corría la voz de que había enloquecido por intentar sin descanso la solución de un problema imposible. Recorría las aulas de Princeton en las horas vacías, llenando los pizarrones de ecuaciones, pero no volvió a escapar de casa para vagar por Europa, ni regresó al hospital psiquiátrico. Poco a poco se volvía menos huidizo, más accesible al trato con quienes lo habían conocido años atrás y lo estimaban, y en 1994 había mejorado ya lo suficiente como para que su comportamiento no inspirara temores al comité que adjudica el Premio Nobel. En el video de la ceremonia lo vemos comportarse con suma dignidad y corrección. Sobre su recuperación, escribe Nash “pienso de nuevo racionalmente, como es propio de un científico”. Añade, como con cierta nostalgia, que el pensamiento racional “impone límites a la relación de la persona con el cosmos”, y que tal vez, sin una pizca de locura, no habría nacido una religión como la de Zoroastro (o cualquier otra, añadiría yo).

¿Cómo se dio la curación de John Nash, sin fármacos ni psicoanálisis ni alguna otra psicoterapia formal? En la opinión de Andreasen, que lo conoció en 1999, coincidían en su caso una serie de circunstancias favorables: inteligencia superior, buen funcionamiento previo, una esposa dispuesta a cuidar de él, un grupo de colegas que lo acogieron y toleraron sus síntomas. En ese entorno le fue posible fabricarse su propia terapia cognitivo-conductual al poner en duda sus delirios, evitar hablar de ellos y esforzarse en continuar con su trabajo científico. A veces la esquizofrenia evoluciona así, aún en personas que, como Nash, han abandonado los medicamentos. No hay que olvidar, añade Andreasen, que las intervenciones psicosociales, como la psicoterapia o la terapia ocupacional que Nash se administró a sí mismo, también modifican el cerebro, a través de mecanismos de neuroplasticidad que vamos conociendo cada día mejor.

En una de las entrevistas que figuran en el portal de la Organización Nobel, Nash expresa la esperanza de que su hijo, también doctor en matemáticas y enfermo de esquizofrenia, logre también recuperarse. Mis más sinceros deseos de que así suceda, y de que pronto podamos hablar de recuperación completa en un 30% de los casos -o más aún.

9 pensamientos en “Un esquizofrénico recuperado

  1. sin duda un tema interesantísimo, un persona fascinante en todos los sentidos y una entrada que de verdad me despierta un montón de dudas: ¿cuál es en realidad la evolución de la esquizofrenia? ¿De qué depende la edad de inicio? si por definicón las ideas delirantes son irreductibles a la realidad, ¿cómo es que Nash pudo debatirlas y rehusarlas por sí solo? En fin, lo que más me gusta de nuestra profesión es que mientras más conocemos menos sabemos :) Un abrazo

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    • Myrna, sabemos que después de unos años en los que se repiten los episodios agudos de psicosis, con alucinaciones y delirios, viene una época en la que estos síntomas se apagan y quedan en la mayoría de los casos, la falta de iniciativa y la pobreza de lenguaje y pensamiento a los que llamamos “síntomas negativos”. En cuanto al “abandono voluntario” de los delirios que hizo Nash, el ser capaz de ello indica que se había recuperado ya.

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  2. Después de leer tu entrada, he visto este documental: https://www.youtube.com/watch?v=S9LK1U3_lcw
    Curiosamente, del mismo modo que en el pasado se creía que la esquizofrenia podía provenir de carencias afectivas, al final del documental se comenta que la recuperación de Nash no hubiera sido posible si no hubiese estado arropado afectivamente. Y yo me pregunto: si el afecto no tuvo nada que ver en el inicio de la enfermedad, ¿por qué habría de tener algo que ver en su fin?

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  3. Interesante de la cabeza a los pies, me he subrayado las circunstancias favorables para la curación y tu “cualquier otra” para la pizca de locura necesaria para el nacimiento de una religión, me parece a mí que la aceleración mental de una fase maníaca en una persona inteligente es capaz de cuadrar cualquier círculo.

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  4. Hola Elena,
    supe de él tras ver la película y me dejó muy pensativo. No sabía que se había recuperado y por lo que explicas, su hijo también tiene habilidades en matemáticas y sufre la esquizofrenia al igual que él. ¡Qué curioso! Hace un par de semanas preparé un artículo para el blog (lo tengo en borrador) sobre el uso de la lobotomía en el siglo XX para tratar los trastornos afectivos severos e incluso la esquizofrenia. Bueno, de hecho la utilizaron también para tratar las cefaleas, la ansiedad, la homosexualidad (en aquellos tiempos la consideraban una enfermedad) e incluso el… comunismo. ¡Qué barbaridad! De hecho, el portugués Egas Moniz ganaría el premio Nobel por su técnica de lobotomía en el año 1949. Por suerte llegaron los psicofármacos…
    Un abrazo

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