Un mundo raro (wrong planet!)

Leer a Daniel Tammet y a Temple Grandin, la investigadora autista cuya TED Talk incluí en mi entrada de la semana pasada, ha sido como leer relatos de viajes a lugares lejanos, lugares de clima extraño habitados por gente cuyas costumbres no entiendo.

Allí, encontrar la mirada de otro produce un gran malestar, y en cambio quien es recibido por rostros indiferentes se siente tranquilo y en casa. Las palabras tienen el significado que les reconoce el diccionario y ya, sin que importe el tono de voz o la expresión facial de quien las pronuncia, y hay quienes ni siquiera las usan para pensar porque les resulta más natural servirse de imágenes.

La percepción sensorial es diferente. Ciertos sonidos pueden causar un dolor insoportable o una gran confusión mental, y el atender a una sola conversación en un café repleto es dificilísimo, tal vez imposible, sobre todo si abundan también los estímulos visuales. Verse obligado a llevar sobre la piel ropas de cierta textura resulta enloquecedor. Un niño huye de una caricia suave para agazaparse entre el colchón y el somier, porque la presión intensa tranquiliza.

En lo que va del siglo, se ha puesto atención ya no nada más a las dificultades en la interacción social que tienen las personas con un trastorno del espectro autista, sino también a estas peculiaridades sensoriales. Grandin opina que en muchos casos la dificultad para socializar y la conducta extraña de los niños autistas se debe, en cierta medida, a la sobrecarga sensorial a que se ven sujetos en este mundo de neurotípicos (así llaman ellos a los no autistas) que es, para ellos, the wrong planet.

Más de la mitad de los chicos con alguna condición del espectro autista tienen una respuesta negativa exagerada a los estímulos sensitivos. Según pudo observarse en un estudio reciente en el que los sujetos (chicos autistas y controles neurotípicos de la misma edad) eran expuestos a ruidos de tráfico callejero y al roce de un tejido áspero mientras se registraban imágenes de su actividad cerebral, los autistas mostraron respuestas más intensas en las zonas dedicadas a procesar las sensaciones (corteza auditiva y táctil, y tálamo) y también en zonas encargadas de procesar la interocepción y las emociones (ínsula y amígdala). Además, a diferencia de lo que ocurría en los controles neurotípicos, la reacción no perdía intensidad al continuar o repetirse el estímulo – no se habituaban al ruido o al roce de la tela.

¿Por qué son distintos? Hasta donde sabemos, el desarrollo del cerebro de estas personas toma un camino diferente desde muy temprano en la vida, tal vez ya antes del nacimiento. Ni siquiera las columnas en que se agrupan las neuronas en la corteza cerebral son iguales a las de los neurotípicos. Y las conexiones entre unas regiones y otras son en ocasiones más intensas y activas en los autistas, según se ha observado en estudios como éste, referente a los circuitos involucrados en los procesos sensoriales, o este otro que estudia el circuito de las neuronas espejo. En cuanto a la genética, se han encontrado mutaciones, sí, pero no hay alguna que esté presente en todos los casos. Qué poco sabemos. Eso sí, los días en que se atribuía el autismo a la frialdad afectiva de los padres han quedado atrás definitivamente.

 

 

11 pensamientos en “Un mundo raro (wrong planet!)

  1. Pareciera que fuese una especie de “alergia” por sobreexposición sensorial, quizá un resultado del ambiente enloquecido de las grandes ciudades, una reacción a tanto ruido, en el más amplio sentido de la palabra. Yo me enteré hace relativamente poco de esa necesidad que algunas personas tienen de arroparse con mantas pesadas, especialmente hechas para ellos, porque ese peso les calma. ¡Es tan difícil de entender para quien no lo pasa!

    Me gusta

    • Muy buen artículo. Esto de la sobreexposición sensorial es muy serio, y en las grandes ciudades es cada vez más difícil ponerse al cubierto de ella. Necesitamos una especie de revolución cultural -que, a juzgar por el número cada vez mayor de personas que practican alguna forma de meditación, ya está en marcha. Un abrazo. Te deseo un verano lleno de verdor.

      Me gusta

  2. Aun para quienes no padecemos un trastorno del espectro autista es abrumador en las grandes ciudades la cantidad de estimulación s la que estamos expuestos. Sería muy interesante estudiar las reacciones afectivas que estos bebes despiertan en sus madres, por ejemplo: que pasara con la activación de la oxcitocina?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s