Sueño, herbolaria, cafeína

-Estás lactando, no puedo recetarte alprazolam. Pero hay otras maneras de controlar tu ansiedad – le digo a una joven madre que me pide un medicamento que la tranquilice instantáneamente y la ayude a dormir mejor.

-Pero sí puedo tomar valeriana, ¿verdad? Es natural…

Yo tenía en mente recomendarle ejercicio, medidas de higiene del sueño y técnicas de relajación, y la pregunta me toma por sorpresa. Sí, la valeriana es “natural”, pero contiene compuestos farmacológicamente activos a los que debe su eficacia como ansiolítico e hipnótico. Antes de recomendarla, debo saber en qué concentración llegan a la leche materna estos compuestos y qué efecto tendrían sobre un cerebro en pleno desarrollo. ¿Se habrá publicado algún estudio al respecto? En la duda, prefiero pecar de precavida y le digo a mi paciente que no tome nada. Después encuentro  en la base de datos de Medscape una advertencia escueta: Valerian. Avoid use during lactation. ¿En base a qué? Busco en PubMed, y no encuentro publicación alguna sobre valeriana y lactancia.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un curso sobre fitofarmacología en el Instituto Nacional de Psiquiatría, y entendí por qué es tan difícil documentar la acción de las plantas medicinales a la manera de la farmacología moderna. Cada una de las especies vegetales empleadas tradicionalmente con fines curativos produce toda una serie de metabolitos secundarios que le dan color, aroma y efectos fisiológicos sobre otras especies, y le sirven así para defenderse de predadores y parásitos o para atraer polinizadores. Lo que no solemos tener en cuenta los profanos en herbolaria, acostumbrados a los fármacos limpiamente empacados en tabletas, es que una planta tiene compuestos activos diferentes en su raíz, en sus flores o en sus hojas; que entre plantas de una misma especie puede variar el contenido en metabolitos secundarios, debido a la edad de la planta o a la composición del suelo en que ha crecido, y que un extracto vegetal produce un efecto fisiológico que no proviene de un solo principio activo, sino de la interacción entre los diversos compuestos presentes en él. Mi pregunta sobre la valeriana en la leche materna, tal como yo la planteaba, no puede responderse.

Pero sí sabemos qué clase de compuestos contiene el extracto de valeriana.  Se llaman valepotriatos, pertenecen al grupo de los terpenos como los compuestos que dan su aroma a la menta y la albahaca, y su mecanismo de acción aún se discute. ¿Inhiben la destrucción del GABA, el neurotransmisor que frena la excitación neuronal? ¿O interactúan misteriosamente con la adenosina? ¿Tal vez ambos?

La adenosina, cuya importancia como eslabón homeostático a nivel cerebral se ha descubierto hace apenas unos años, se acumula a lo largo de las horas de vigilia, empujándonos a caer en el sueño conforme aumenta su concentración – y la cafeína, remedio tradicional contra la somnolencia, es su antagonista. La cafeína le impide unirse a sus receptores, y por eso nos ayuda a permanecer despiertos. Por cierto, la valeriana mitiga suavemente el insomnio causado por la cafeína y el alcohol.

Cuánto hace que sabemos que el café quita el sueño -cientos de años. Hace cuánto sabemos “científicamente” cómo lo logra – unos veinte años. Y no por eso hemos dejado de usarlo.

Hay muchos tipos de conocimiento. No desdeñemos el enorme acervo tradicional de nuestra herbolaria.

valerian_botanical-illustration

9 pensamientos en “Sueño, herbolaria, cafeína

  1. Me parece que deberíamos de tener más cuidado con el manejo de las cosas “naturales”. Pocos son los que como tú investigan más sobre estas sustancias disque “inocuas” pues la mayoría de la gente piensa que por ser naturales no hacen daño………

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  2. 1.- “Es natural, no hará daño”. A veces hay que recordar que el veneno de las serpientes es de lo más natural del mundo. Tanto como una apendicitis.
    1.- Las farmaceúticas se curan en salud. Hay advertencias aconsejando evitar fármacos que se emplean en el recién nacido a dosis miles de veces superiores a las que les llegan a través de la leche materna. Coincido con FJ Tostado

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    • Gracias, Jose Luis. La frase “hay muchos tipos de conocimiento” la pronunció en la última conferencia del curso al que asistí Andrés Navarrete, catedrático de Química de la UNAM que se ha dedicado a rescatar el saber tradicional para verterlo en odres nuevos.
      Por cierto, mi paciente no me hizo caso y tomó cuanta valeriana quiso.

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