El self emergente: siguiendo a Damasio

Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte…

El verso de Jorge Manrique, para mí, se acerca mucho a lo que transmite Damasio en el título y las primeras páginas de su libro Self Comes to Mind. Mucho más que la frase Y el cerebro creó al hombre, inexplicablemente elegida como título para la traducción castellana de esta obra.

Come to mind es el entrar una idea o un recuerdo al escenario de la atención consciente, lo que en nuestro idioma llamamos venir en mente. ¿Cómo es que mi propio ser (self) me viene en mente? Esa es la cuestión que ha fascinado desde hace muchos años a Antonio Damasio, neurólogo portugués emigrado a los Estados Unidos. Como médico que es, no pregunta por qué la conciencia existe, como hace, por ejemplo, el filósofo David Chalmers, sino cómo. Manera de abordar la cuestión que resulta mucho más fecunda, desde el punto de vista científico.

El self es un testigo, nos dice Damasio. Un testigo del acontecer interno y del fluir de la mente, que se vuelven verdaderamente míos cuando los presencio, cuando avivo el seso y despierto, contemplando. El self no está en algún lugar determinado del sistema nervioso, porque no es una cosa sino un proceso que se pone en marcha desde muchas regiones cerebrales a la vez: lo que en teoría de sistemas se llama un fenómeno emergente. Como una sinfonía de proporciones mahlerianas que al ejecutarse da cuerpo y realidad lo mismo a la partitura que al director de la orquesta, dice Damasio, que además de conocer la anatomía del cerebro humano como su propia casa es un gran melómano.

A Damasio no le parece que sea imposible resolver el misterio del surgimiento de la conciencia, a partir de lo que hoy en día se sabe en neurobiología. Tampoco le molesta que la solución provenga del campo de las ciencias naturales -para él no existe ese abismo entre la subjetividad y la res extensa que, aún recientemente, ha parecido infranqueable a tantos pensadores. Si nos parece que la mente es de naturaleza no material, arguye Damasio, es porque estamos acostumbrados a estudiarla mediante la introspección; en cambio, estudiamos nuestros órganos y tejidos como cosa del mundo externo, con la atención volcada hacia afuera. Así, ¿qué tiene de raro que la mente nos parezca ajena a las leyes de la física?

Se me ocurrió que bien podríamos proceder al revés y servirnos de la introspección para observar el callado trabajo del cuerpo. Así lo hacemos al meditar, cuando atendemos a la respiración y después de un rato se nos van revelando el latir del corazón y tanto movimiento sutil, habitualmente ignorados. Tras días y semanas de práctica diaria, sucede además que se vuelve evidente todo lo que de trabajo físico tiene la atención.

Coincido plenamente con Damasio: Connecting personhood to biology is a ceaseless source of awe and respect for anything human. Habrá mucho más que decir sobre este libro.

5 pensamientos en “El self emergente: siguiendo a Damasio

  1. Hola Elena,
    muy buena y para reflexionar durante unos minutos la frase de Manrique. Despertar es lo que deberíamos hacer todos ya que permanecemos en un inconsciente y perenne letargo que no nos permite ni reconocernos.
    Un saludo y me apunto el libro.

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