De regreso

Llevo unos cuantos días en México, después de dos semanas en Europa. Allá, la sorpresa de ver, en el camino de Schiphol a Amsterdam, la luz color plata vieja que pintaban hace 400 años los paisajistas holandeses, una luz que se abre paso entre nubes bajas, desde un sol que te mira siempre de soslayo, tan distinta de esta luz inmisericorde del trópico que hoy, bajo el sol jaguar de la Ciudad de México, nos cae encima a un ángulo de 82º.

Qué alegría ver tanta gene sana y ágil en bicicleta. Niños, muchachas, abuelas, señores maduros, señoras guapas con tacones altos, papás y mamás jóvenes con sus pequeños. Qué pena que mi ciudad, también construida sobre el agua y surcada en otros tiempos por canales navegables, se ahogue hoy en humo de coches y sea tan hostil al peatón y al ciclista.

Qué gran placer, dedicar algunas horas de una noche de viento y lluvia a releer in situ una novela de Mulisch que tiene también oscuridades inquietantes. Cuando en The Discovery of Heaven llego al pasaje en donde se describe aquella importantísima librería de viejo, El elogio de la locura, imagino la tienda de libros usados en inglés en donde encontré mi ejemplar, en la Kloveniersburgwal. Y después de ver pasar a tantos jóvenes en bicicleta con instrumentos musicales en sus estuches, me parece evidente que, como escribe Mulisch, en este mundo lleno de guerras, hambrunas, opresión y engaños no hay mejor imagen de la esperanza que un chico en bicicleta con su violín a la espalda.

Desde allá, el trópico parece cosa de otro mundo. Ya lo decían los protagonistas de Discovery of Heaven, deslumbrados por la luz del Caribe cuando visitaron Cuba.

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Kloveniersburgwal 58

14 pensamientos en “De regreso

  1. Hola Elena,
    conozco poco de Holanda pero siempre la asociaré a esas bicicletas que describes. En otras ciudades europeas se está intentando emular ese hábito de las dos ruedas pero… no es lo mismo.
    Hoy hemos celebrado en Barcelona la “Festa de St. Jordi” y ha sido todo un éxito, tanto por el día tan magnífico que hemos tenido como por la afluencia de gente por las calles. Una gran fiesta de cultura y amor.
    Saludos

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    • St Jordi es mi santo preferido. Apenas hoy me di cuenta de que mi entrada, que celebra libros y librerías de viejo, salió precisamente el 23 de abril. Copio de la página web de The Book Exchange, la librería que visité en Amsterdam.
      “Your personal library, swollen and hulking about you, is the promise of betterment and pleasure to come, a giddy anticipation, a reminder of the joyous work left to do, a prompt for those places to which your intellect and imagination want to roam. This is how the nonreader’s question ‘Have you read all these books?’ manages to miss the point. . . [The] collector’s intention is not to read them all, but, as E.M. Forster shares in his essay ‘My Library,’ simply to sit with them, ‘aware that they, with their accumulated wisdom and charm, are waiting to be used’—although, as Forster knows, books don’t have to be used in order to be useful.”
      http://www.bookexchange.nl

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  2. Es una placer volver a deleitarme con tus “diasdeandar”, Elena. Aunque esta vez, más que caminando, nos traigas esa imagen tan viva de las bicicletas de Amsterdam. Holanda es, realmente, un país muy interesante… y para uno, enamorado de su pintura del siglo XVII, más.
    Confío en que hayas disfrutado durante estas dos semanas de viaje.
    Buen fin de semana.

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  3. Hola Elena.
    me emocionó tu descripción, eso que cuentas, lo vivo a diario, es mi medio de transporte preferido, por ello lo aprecio igualmente.
    cuando inicié esta aventura de traer a mi Familia a vivir a Europa, le pregunté a mi hijo menor Alejandro entonces de 11 años, que es lo que mas le gustaba de esta aventura de vida y me dijo; el poder andar en bicicleta en la calle. lo interpreto como libertad, un abrazo

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  4. Maravillosa experiencia la que relatas Elena. Sin duda conocer otra cultura te hace repensar y sacar conclusiones sobre lo bien y mal que a la vez estamos en latinoamerica.
    Qué sigan los días de Andar. :star:

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  5. Un placer volver a leerte y tenerte un poco más presente si cabe. Un viaje es siempre una gran experiencia que nos mueve a sentir de nuevo lo leído, a comparar, a respirar otras culturas y formas de vida… ¡ay, si pudiera viviría con la maleta a cuestas y un violín a la espalda! Gracias Elena, nos has llevado de la mano por Holanda de una manera precisa y preciosa.
    Un gran abrazo!

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