Esquizofrenia

Cuando lo conocí era un chico de dieciocho años, de mirada franca y rostro agradable, que hablaba abiertamente de lo que sentía. En el hospital psiquiátrico podía por fin descansar: ya no lo abrumaba la presencia de los telepáticos que allá en su pueblo junto al mar interceptaban, leían y robaban sus pensamientos desde hacía meses. Tal vez porque las capacidades de transmisión de aquella sociedad secreta telepática no llegaban hasta la Ciudad de México, que está a dos mil metros de altura. Allá en su pueblo, la única manera de ocultarse era mantener la mente en blanco. Por eso se pasaba las horas frente al mar mirando romper las olas, por eso no había podido terminar el bachillerato. Lo habían reprobado casi en todo porque en cuanto intentaba concentrarse y estudiar para un examen, los telepáticos lo bombardeaban con mensajes horribles. “Ya verás cómo te va, ni te imaginas lo que vamos a hacerte”, le decían. Le robaban sus pensamientos y dejaban nada más las amenazas, porque querían convertirlo en una especie de zombi, en un transmisor telepático más, sin entrañas ni voluntad propia.

Le dimos haloperidol y mejoró muy rápido; yo le explicaba que la medicina volvería a su cerebro refractario a las invasiones telepáticas.  A tres semanas de su ingreso al hospital se había convertido en mi guardaespaldas personal dentro del pabellón. Poco después lo dimos de alta, para seguir su tratamiento como externo. Lo perdimos. Cosa de un año después me abordó en la calle, frente al hospital. Apenas lo reconocí; parecía llevar varias noches durmiendo en las bancas de los parques. Con la mirada vacía, me dijo que ya no comía porque había descubierto que en ciertas estaciones del Metro del centro de la ciudad había un grupo caníbal que servía tacos de carne humana a los clientes desprevenidos. Le aseguré que allí junto al hospital podía comprar comida buena, le di un dinero y le sugerí que después de comer algo pidiera atención en la consulta de Urgencias. Nunca volví a verlo.

“Vivir con esquizofrenia” es el tema al cual dedicará la OMS el próximo Día Mundial de la Salud Mental. Cuánto nos queda por hacer, qué poco la entendemos.

8 pensamientos en “Esquizofrenia

  1. Te felicito Elena. Una vez más quedé impresionada por la accesibilidad y, a la vez, profundidad de tus artículos al evitar hablar con el lenguaje ‘DSM-5’ y poner más bien ejemplos reconocibles, en base del arte, la literatura o tus experiencias profesionales (pero sin esa frialdad del ‘experto emocionalmente desconectado’) ;-).

    Me gusta

    • Rosa, tuve la suerte de aprender de dos maestros muy vieja escuela cuando trataba a ese chico, hace 26 años. Uno de ellos nos animaba a compenetrarnos a fondo con la vida cotidiana de cada enfermo para entender desde ahí su sufrimiento. El otro nos hacía leer a Eugen Bleuler, el psiquiatra suizo que acuñó la palabra “esquizofrenia” y tiene unas descripciones clínicas insuperables. Un abrazo.

      Le gusta a 1 persona

    • Estamos atorados. Los medicamentos que parecían todopoderosos alivian las alucinaciones, la ansiedad y los delirios más floridos (los aparatosos “síntomas positivos”), pero no acaban con la apatía ni detienen el deterioro cognitivo (los llamados “síntomas negativos”). Habrá que escribir algo más sobre ello.

      Le gusta a 1 persona

  2. Elena tienes una gran capacidad para transmitir el verdadero dolor que provoca la enfermedad mental. Ojalá pronto se encuentre una manera de aliviar esta espantosa enfermedad y ojalá todos los que nos dedicamos a tratar gente que sufre no perdiéramos de vista que de eso se trata: personas que sufren. Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

  3. Pingback: Esquizofrenia, II | diasdeandar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s