Mindfulness

He estado leyendo con curiosidad y maravilla a Jon Kabat-Zinn, ese biológo molecular doctorado en el MIT que andando la vida se convirtió en impulsor del uso de la meditación en medicina. Tenía Kabat 22 años cuando gracias a un profesor de filosofía y religión comenzó a interesarse en meditar. Aún no añadía el “ZInn” a su nombre – Zinn es el apellido de su esposa y colaboradora (qué cosa rara en un norteamericano, adoptar el nombre de la mujer).

Preparó su doctorado en el laboratorio de Salvador Luria, Premio Nobel 1969 por  sus descubrimientos acerca de la estructura genética y el mecanismo de replicación de los virus. No creo que sea tan raro que un biólogo molecular se interese en la meditación: para un apasionado de la naturaleza puede ser tan atractivo el abismo de silencio de la conciencia abierta a su propio acontecer, como el abismo de la complejidad de la vida en sus unidades más pequeñas.

Kabat-Zinn usa constantemente los términos Mindfulness y Awareness para describir la actividad y la experiencia de quien medita. El segundo se refiere a la atención propositiva, amable y sin juicios al momento presente; el primero, al estado mental de quien atiende intensa y amorosamente, no importa a qué o a quién, porque lo decisivo es la atención misma y no su objeto. En español estos términos se traducen por atención plena y conciencia abierta o simplemente conciencia, término que a mí no me gusta porque me estorban sus ecos freudianos -en Freud, la conciencia está siempre deshaciéndose de lo que no le gusta, cosa contraria al awareness que todo lo contiene sin juzgar.

Las descripciones de Kabat-Zinn en Mindfulness for Beginners me trajeron a la mente a muchos otros autores con los me siento como en casa, todos ellos semejantes por su capacidad de sumergirse en el momento, apreciarlo en todas sus facetas y volverlo atemporal. En busca del tiempo perdido está lleno de ejemplos de conciencia abierta, de awareness; también Hans Castorp, tendido por horas y años en su silla de enfermo con vista a las montañas, la prueba y se engolosina con ella en La montaña mágica. El ingenioso hidalgo Don Quijote, Ana Karenina, Madame Bovary y El guardián entre el centeno no habrían sido posibles sin una atención plena muy ejercitada.

Guardo conmigo las últimas frases de este manualito de meditación. “May you walk in beauty… And may you realize that you already do”.

12 pensamientos en “Mindfulness

  1. A mí me parece muy curioso que cuanto más se habla de “mindfulness” y “awareness”, más se adopta un estilo de vida que es contrario a ellas o las hace muy difíciles. No me refiero a personas en concreto, sino a la sociedad en general.

    Me gusta

    • Hay mucho ruido en torno nuestro, mucha exigencia de que hagamos veinte cosas a la vez y mucha publicidad empeñada en convencernos de que para ser felices tenemos que ir de vacaciones al nuevo hotel, en un nuevo auto y con un nuevo teléfono. Así que se busca un antídoto -que también, tristemente, puede volverse un blablabla comercial.

      Me gusta

  2. Creo que los términos en inglés hacen que el concepto se mercantilice y pierda efectividad. Ya no se lee a Aldous Huxley, pero ambos conceptos están desarrollados en su última novela, “La isla”, una especie de “antimundo feliz”, Brave New World. Lo primero que oye el protagonista-narrador cuando recobra el conocimiento en la primera página es: “aquí y ahora”.
    Supongo que la obra de Jon Kabat-Zinn no está traducida.

    Me gusta

    • Francisco Varela, otro enamorado de la espiritualidad budista, decía “presencia plena” y “conciencia abierta”. Me gustaría que algún conocedor de la espléndida literatura sobre ascética y mística en castellano nos dijera cómo se llamaban esos estados mentales en nuestro Siglo de Oro. En cuanto a Huxley, era amigo de Huston Smith, el profesor de filosofía y religiones comparadas de Kabat-Zinn en el MIT.
      A Kabat-Zinn lo publica en español Kairós. La traducción me parece funcional y ya; si te interesa léelo en inglés

      Me gusta

  3. Hola Elena,
    tu artículo de hoy me ha gustado en especial y tu frase “abismo del silencio de la conciencia abierta (…)” me ha dado mucho que pensar. ¿Extraño que un biólogo molecular se interese por meditar? No, no. Lo raro es que no meditemos todos y más en nuestros tiempos. Dicen que del silencio nace la música (es una frase que siempre me ha gustado pues a veces compongo canciones con la guitarra). El silencio ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, nos ayuda a hacer cosas grandes, el silencio es el más fuerte de los ruidos, seguro. Conciencia o no, ¡cuánta falta hay en nuestro mundo para escuchar ese silencio!.
    Un abrazo.

    Me gusta

  4. Que interesante entrada, en mi opinión la meditación abre en la mente algo como lo correspondiente a los poros de la piel, que me parece nos hace falta en esta vida tan de prisa y ajetreada que vivimos en las grandes ciudades. Comparte nos más……. Besos

    Me gusta

  5. Precioso texto, digno de Mindfulness y Awareness. Me han gustado mucho también los ejemplos literarios que has puesto, especialmente adecuado en mi opinión el de La montaña mágica. Me has hecho recordar la serie autobiografica de Thomas Bernhard, que, si no la conoces, me permito recomendarte con la absoluta convicción de acertar (pero ya sabrás que algunos no concebimos que a otros no les guste lo que a nosotros ;-) ) (Y, a propósito de esto último recuerdo otro valor segurísimo, una novelita muy corta de Zweig titulada “Fue él”) Pero vamos: que mi modesta enhorabuena por tu estupendo escrito

    Me gusta

  6. Pingback: Una cosa de nada | diasdeandar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s