Los retos de la mente ociosa

La semana pasada publicó Science un artículo titulado Just think: The challenges of the disengaged mind, que ha causado revuelo en los medios. Según las estadísticas de esta revista, ha sido retomado directamente por 28 agencias de noticias, 16 blogs, 478 usuarios de Twitter y 47 cuentas de Facebook. “Los humanos odiamos quedarnos solos con nuestros pensamientos, aunque solo sea diez minutos”, reportó El País. “Preferirías sufrir descargas eléctricas que sentarte a solas con tus pensamientos”, afirma la revista Times. Ambas publicaciones se hacen eco de los autores del estudio, que de manera poco usual en Science eligieron formular sus resultados con más atención al efecto que a la exactitud. Sospecho cierta intención irónica.
Timothy Wilson y sus colaboradores llevaron a cabo un conjunto de 11 experimentos, con el fin de responder a un par de preguntas que consideran importantes en vista de la gran atención que se ha otorgado en los últimos años al estudio del pensamiento introspectivo: ¿Eligen las personas aislarse del mundo exterior para pensar o soñar despiertas? Y cuando lo hacen, ¿lo disfrutan? Los autores suponen que es muy difícil pensar placenteramente (to think in enjoyable ways), refiriéndose no al pensar disciplinado que busca resultados precisos, sino a dejar suelta la imaginación. Para comprobarlo crearon condiciones favorables al fantaseo. Los estudiantes universitarios que participaron en el experimento debían permanecer durante 6 a 15 minutos a solas, sin implementos electrónicos ni libros o cuadernos, en un aposento desnudo; las únicas instrucciones fueron “piensa en lo que quieras, no te duermas, y no te levantes de la silla”. Y sí, el 89% reportaron que sus pensamientos divagaban. “En promedio, los participantes no disfrutaron mucho la experiencia: 49.3% reportaron un disfrute igual o menor al punto medio de la escala”, dicen los investigadores. Es decir, al 50.7% sí les agradó quedarse un rato a solas y en silencio- ¡pero eso no era lo que se intentaba demostrar! –. Por cierto, esa cifra coincide con el porcentaje en la población general de personas introvertidas.
El experimento número 10 es el que más ha llamado la atención en los medios. En una primera parte se presentaron varios estímulos, agradables y desagradables, a los participantes, entre ellos una descarga eléctrico de 4mA. En la segunda parte se les pidió que pensaran y se les sugirió que, si querían, podían volver a administrarse la descarga. Muchos lo hicieron; según los investigadores, por escapar de estar a solas consigo mismos (aunque la descarga no los liberaba del encierro solitario). ¿Será esa la única explicación posible? Este experimento no tiene grupo control, y no permite descartar otras motivaciones como un deseo de dar gusto al investigador, o un “verán que soy el más valiente”. El comentario de Robert Krampf al artículo en el foro de Science observa “Tras años como presentador de programas científicos sobre la electricidad, he visto que aunque la mayoría de la gente dice que no le gustan las descargas, si se les da un modo seguro de experimentarlas (…) se las procurarán una y otra vez (…) aún cuando no se les deje a merced de sus pensamientos”.
El artículo lleva como epígrafe un par de versos de John Milton,

 The mind is its own place, and in it self/

Can make a Heav’n of Hell, a Hell of Heav’n.”.

La mente puede hacer del infierno un cielo, del cielo infierno. Totalmente de acuerdo. Pero estos señores se dedicaron a quienes intentan a toda costa escapar de su infiernillo, y se olvidaron de que hay quienes gustan de cultivar en paz su propio locus amoenus de fantasías, recuerdos e invención y que, como yo, aceptarían unas cuantas descargas eléctricas si con ello silenciaran tantos televisores, altavoces, bocinas estruendosas y músicas estupidizantes.

8 pensamientos en “Los retos de la mente ociosa

  1. “Sólo encuentro momentos verdaderamente felices en la soledad. Mi soledad es mi palacio. Ahí tengo mi silla y mi cama, mi viento y mi sol. Cuando estoy sentada fuera de mi soledad, estoy sentada en el exilio, estoy sentada en un país engañoso”

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  2. Hola Elena,
    sea o no porque soy más o menos introvertido yo también prefiero esos momentos de soledad y reflexión. ¿O quizás será porque tengo tres “fieras” en casa? ¡Ja, ja, ja! No necesito 10 minutos, necesitaría 10 meses.
    Un abrazo

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  3. Cuando no existe un estímulo externo (el objeto de atención) o interno (tu propia reflexión auto dirigida), la mente vaga autónomamente y sin sentido y entonces aparecen descontroladas las pequeñas o grandes obsesiones que, en su ir y venir, agotan y nos malenrrollan. Yo creo que es por eso por lo que la gente no les gusta estar consigo mismos. Precisamente la meditación oriental y su versión occidentalizada que es el Mindfulness o atención plena tratan de educarnos a potenciar de manera consciente nuestra atención, bien sea hacia el momento presente o hacia un objetivo elegido conscientemente. En esa actitud intentamos detectar las afluencias no deseadas de nuestro pensamiento, simplemente para etiquetarlas, aparcarlas y continuar en lo que estamos aquí y ahora. Existe evidencia científica sobre los efectos beneficiosos de tal actitud, tanto para preservar la salud y potenciar nuestras facultades como para controlar la enfermedad, depresión, dolor, etc.
    No parece que este artículo haya tenido esto en cuenta, y me sorprende porque es un tema muy de actualidad.
    Muy interesantes tus reflexiones. Gracias.

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    • De hecho, en un rincón de la sección “materiales y métodos” consta que se investigó si los participantes acostumbraban meditar. Algunos lo hacían, pero los investigadores no aclaran si eran precisamente ellos los que sí disfrutaron el experimento. En la última línea del artículo se reconocen las bondades de la meditación: “Without (meditation) training, people prever doing to thinking (…) The untutored mind does not like to be alone with itself”.

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  4. Que interesante y me quede con ganas de saber mas, me pregunto si sera distinto este “miedo o desagrado” al estar con los propios pensamiento den los habitantes de las ciudades que en los habitantes de los poblados menos urbanizados…… Gracias Elena

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  5. “Los humanos odiamos quedarnos solos con nuestros pensamientos, aunque solo sea diez minutos”
    Y yo que lo considero casi necesario…creo q hay gente que no sabe estar consigo misma, o con su pensamiento…
    Por cierto, me ha encantado el comentario de José Antonio.
    Gracias Elena, por traernos y analizar estos estudios/artículos, tan jugosos como siempre ;)

    Salud2!!

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