¿Qué es lo que hace único al ser humano?

¿Su alma inmortal? ¿Su capacidad para servirse de la razón? ¿Su capacidad de amar? Cada cultura, cada generación busca su propia respuesta y la expresa en sus propios términos, de acuerdo a lo que sabe sobre el mundo y sobre sí misma.

Cuando se le invitó, en 1997, a participar en la formación del nuevo Instituto de Antropología Evolutiva del Instituto Max Planck en Leipzig, Svante Pääbo se entusiasmó con el plan cuando supo que éste sería un instituto que, más que seguir las líneas de las disciplinas académicas, se concentraría en responder a esta pregunta milenaria, en términos que hicieran sentido para los apasionados de las ciencias naturales en nuestro siglo: un instituto interdisciplinario en donde paleontólogos, lingüistas, primatólogos, psicólogos y genetistas trabajarían juntos en esta cuestión (cito de su libro). Desde entonces, el EVA (Instituto de Antropología Evolutiva) ha sido lo que en su libro llama “un nuevo hogar”, en donde encontró no solamente un lugar ideal para trabajar, sino también a la mujer con la que fundaría su propia familia. Gracias al EVA logró  llevar a término la descodificación del genoma Neanderthal

Los Neanderthal aparecieron hace unos 400 000 años y se extinguieron hace 30 000.   A lo largo de tantos miles de años, su manera de tallar la piedra y de alimentarse apenas cambió, y no dejaron rastros de rituales religiosos, de creación artística ni de actividad comercial en los sitios que habitaron. Se desplazaban obedeciendo al pulso de los períodos glaciales y nunca atravesaron aguas abiertas; en cambio, los Homo sapiens se extendieron por la Tierra entera, construyeron ciudades e inventaron la escritura en los 50 000 años que siguieron a su llegada a Europa.
Este contraste entre las dos especies ¿tiene acaso un sustrato genético? Algo podrá decirnos la comparación entre sus genomas. De hecho, fue la certeza de estar a punto de descubrir un aspecto importantísimo de la naturaleza humana lo que, nos dice Paabo, me sostuvo a lo largo de años de lidiar con los obstáculos técnicos que implicó la recuperación del genoma Neanderthal.Comparar genomas no es nada más contrastarlos sílaba por sílaba. Hay que saber qué consecuencias tiene cada pequeño cambio en la cadena de DNA, y eso apenas lo vamos entendiendo. Por lo pronto, el equipo de Paabo ha logrado identificar 78 puntos del genoma en los que los humanos modernos coinciden entre sí, y difieren tanto de los Neanderthal como del chimpancé. Exactamente qué hacen, no sabemos aún. Qué lástima, dice Paabo en su libro, me habré unido en la muerte a los Neanderthal antes de que entendamos bien la cuestión.
Dos semanas antes de la publicación de Neanderthal Man: In Search of Lost Genomes, el libro de Pääbo al que me he referido tantas veces, las revistas Science y Nature publicaron sendos artículos en los que se comprueba que ambas especies se mezclaron y tuvieron descendientes. La huella de esta unión ha quedado en el genoma de todo individuo no africano: el 1 a 4% de nuestro material genético es de origen neanderthal, distribuido por diversas zonas del genoma. La aportación de nuestros primos extintos se perdió por completo en ciertas zonas del genoma, tal vez porque resultaba tan desventajosa para los individuos que la expresaban, que ni ellos ni su descendencia medraron. Entre estas zonas vacías de contribución Neanderthal está la correspondiente al gen FOXP2, que hace posible el lenguaje humano. ¿Habrá sido el lenguaje, esa puerta al mundo simbólico, lo que nos dio tan clara ventaja evolutiva? (Sin lenguaje, no hay esfinge).
¿Qué es lo que me hace único? Pregunta de mucho filo para un chico que, como Pääbo, tenía un medio hermano de su misma edad. Andando los años sigue preguntándose lo mismo, pero ahora en términos que trascienden a su historia personal y alcanzan al género humano en su conjunto.

8 pensamientos en “¿Qué es lo que hace único al ser humano?

  1. Hola Elena,
    no sé lo que nos hace ser únicos a los seres humanos pero no nacemos solo cuando nos alumbran en el parto, sino que el día a día de la vida nos obliga a “parirnos” una y otra vez, para lo bueno como para lo malo.
    Un abrazo… muy humano.

    Gabriel García Márquez

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  2. No te lo vas a creer, Elena, pero me ha dado la risa. Es que vengo sosteniendo desde hace tiempo que existen por lo menos dos especies humanas distintas sobre la Tierra hoy día. Es una especie de broma mía para explicar las grandes diferencias que a veces percibo entre nosotros. Y, de acuerdo con estos estudios, estoy viendo que al final voy a tener razón.
    Todo esto es interesantísimo, gracias por traerlo.

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