Sesenta años de sueño REM

El 4 de septiembre próximo cumple años la primera publicación sobre esta fase del sueño,  llamada REM por rapid eye movement: los globos oculares del durmiente se mueven como si, por debajo de los párpados, intentaran seguir el movimiento de un animal inquieto. La respiración y los latidos cardiacos se aceleran. El trazo electroencefalográfico es semejante al que se registraría en un sujeto despierto.

Los autores del artículo, Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman, trabajaban en el laboratorio de sueño del Departamento de Fisiología de la Universidad de Chicago.  Kleitman dirigía el laboratorio de sueño y estaba por entonces interesado en estudiar los movimientos corporales de los durmientes, y pidió a Aserinsky, estudiante de posgrado en busca de un buen tema para su doctorado, que registrara el movimiento de los párpados de los bebés durante el sueño. Tras encontrar que había períodos durante los cuales ocurrían movimientos, y períodos de completo reposo, Aserinsky se propuso estudiar si existían períodos semejantes en los adultos, registrando además el electroencefalograma y las frecuencias respiratoria y cardiaca de los durmientes. Se le ocurrió también despertarlos durante la fase REM y treinta minutos después, para preguntarles si habían soñado. Así documentó  la coincidencia temporal entre el soñar y los movimientos oculares rápidos. El reporte de sus hallazgos, publicado en 1953 en la revista Science, se titula “Regularly Ocurring Periods of Eye Motility, and Concomitant Phenomena, During Sleep”, y ocupa apenas página y media. Después, Aserinsky dejó el laboratorio de Kleitman y abandonó la investigación del sueño por muchos años.

Un estudiante de medicina que ayudaba a Aserinsky a vigilar a los durmientes, William C. Dement, se quedó a trabajar con Kleitman y dedicó su vida al estudio del sueño. Caracterizó las variables fisiológicas y electroencefalográficas de cada etapa del dormir y  la regularidad con que se suceden una a otra, en ciclos de 90 minutos que culminan con una fase REM. Describió cómo el cerebro del soñante está activo en todas sus áreas, mientras que el tono muscular es muy pobre y apenas hay movimientos corporales; en cambio, ocurren erecciones peneanas y sobresaltos respiratorios y cardiacos.  Llegó incluso a documentar la coincidencia de la erección en un durmiente con el contenido erótico de sus sueños.

El soñar es una tercera forma de existir. “Lejos de ser una tenue y diáfana criatura mental, el soñar es la expresión sensible de un estado neurofisiológico fundamental, rítmicamente repetitivo e inmensamente activo”(Roffwarg, Muzio y Dement, Science, 1966), que nos permite, cada noche, estar locos discretamente y sin riesgos.

No sé si Dement conozca el poema de Robert Desnos, Les Espaces du Sommeil. Creo que le gustaría. Aquí un fragmento, y una traducción del poema completo.

Dans la nuit il y a les étoiles et le mouvement ténébreux de la mer, des fleuves, des forêts, des villes, des herbes, des poumons de millions et millions d’êtres.

Dans la nuit il y a les merveilles du monde.

Dans la nuit il n’y a pas d’anges gardiens, mais il y a le sommeil.

Dans la nuit il y a toi.

4 pensamientos en “Sesenta años de sueño REM

  1. A mí también me gustaría saber si los cambios de patrones de descanso que se producen con la edad afectan a los sueños. Y otra cosa que me llama la atención es que yo, cuando era joven, me acordaba de los sueños muchísimo más que ahora. Desde hace unos años, casi nunca recuerdo lo que sueño. ¡Qué interesante es esto del sueño y los sueños!

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    • Buena observación, Ángela. La duración de los ciclos de sueño es más o menos la misma a lo largo de la vida, poco más de 90 minutos, pero la duración de cada etapa va cambiando. Los recién nacidos pasan casi la mitad de su dormir en REM. Los adultos, entre el 20 y el 25%. El sueño profundo dura más en los adolescentes, y casi desaparece en los ancianos (lo cual se cree que contribuye a que sean olvidadizos). Y sí, con la edad se recuerdan menos los sueños, aunque el tiempo que pasamos en fase REM es más o menos el mismo a lo largo de la edad adulta. Además, los medicamentos…

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  2. Curioso mundo el de los sueños. Imagino que debe ser apasionante, para un profesional, estudiarlos.
    Coincido con Ángela en que con la edad me resulta más difícil recordarlos.
    Como anécdota, puedo contarte que tengo un perro, Roy, que llega a ladrar cuando duerme.
    Saludos.

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