¿Vidas pasadas?

¿Cómo es que hay quien recuerda haber sido secuestrado por extraterrestres o haber vivido, con otra identidad, en épocas lejanas?  Yo no creo que tales cosas sucedan,  pero ¿cómo explico la confianza inquebrantable de estas personas en la realidad de sus extraños recuerdos?

La memoria autobiográfica no es como una película que retiene lo grabado en ella y lo repite siempre igual. Nuestros recuerdos están en flujo siempre. La memoria reinterpreta el pasado lejano a partir de lo sucedido ayer, reescribe las historias, nos ofrece de año en año una versión distinta de quién somos, elige de acuerdo a nuestras creencias y expectativas  qué aspectos de una experiencia merecen registrarse.

Cada vez que llamo a la conciencia un recuerdo de mi pasado, vuelvo a construirlo. En ese momento, el recuerdo se contamina fácilmente de materiales extraños.  Por ejemplo, alguien en quien confío me cuenta que el maestro de deportes de mi escuela era un perverso, y me hace imaginar miradas libidinosas de las que nunca me percaté, e insertarlas en el rostro gris  de un hombre más bien desabrido. Tengo ahora una nueva edición, corregida y aumentada, de mis recuerdos de la secundaria. Mientras más sugerente y más confiable haya sido mi informante, mayor peso de realidad tendrá mi recuerdo falso. La próxima vez que lea Lolita, veré en el protagonista la cara de aquel pobre señor.

Sugestión e imágenes mentales detalladas e intensas, repetidamente evocadas: con estos dos ingredientes es posible construir los recuerdos falsos más extraños. Elizabeth Loftus, experta en memoria humana, ha logrado que en condiciones experimentales sus sujetos “recuerden” episodios absurdos que no ocurrieron nunca, como el proponer matrimonio a una máquina vendedora de Pepsi. Y es que las representaciones mnémicas no vienen con una etiqueta que diga “100% genuina”. El cerebro las juzga como reales o no en base a qué tan detalladas son en calidad sensorial y en la evocación de su contexto.

Hay en wikihow una serie de instrucciones “para recordar vidas pasadas”, que recomiendo consultar porque son una buena guía para construir recuerdos falsos. Se propicia  la inmersión en un estado de hipnosis, que es un estado en el cual se concentra la atención intensamente en un determinado aspecto de la experiencia, eliminando la percepción de todo lo demás. En este caso, la atención se dirige hacia la elaboración de escenas mentales que integran color, textura, sonidos y la posición en el espacio del imaginante. Ya que de entrada se acepta que las almas reencarnan conservando sus experiencias previas, y se busca recuperar éstas, cualquier elaboración imaginaria lo suficientemente intensa se clasifica como “recuerdo de una vida pasada”.

La creación de recuerdos como éstos o como los de encuentros con extraterrestres suele ser inocua. Pero tratándose de la supuesta recuperación de recuerdos de maltrato o abuso, las consecuencias pueden ser catastróficas…

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