Sueño y memoria

En el lóbulo temporal y cercano a la línea media está el hipocampo, una estructura que mide alrededor de 4 cm. en el cerebro adulto, sin cuya participación es imposible que recordemos conscientemente nada. Podríamos decir que es el órgano de la memoria reciente y el bibliotecario del cerebro. “Bibliotecario” porque guarda y recupera la información que buscas, pero nada más – la memoria no es un archivo, y “guardar” no es como poner una carpeta en un cajón y dejarla allí. Guardar un recuerdo es engarzarlo en la gran red de la memoria personal, ligándolo con tantos otros recuerdos semejantes, para que perdure durante largo tiempo. Conforme transcurren las horas desde el despertar, el hipocampo va desgastando su capacidad para fijar nuevos recuerdos. Para recuperarla necesita dormir. Durante el sueño, vuelve sobre lo sucedido durante el día y traslada a la corteza prefrontal los registros de las experiencias que puedan sernos útiles en un futuro. Las más repetidas, las más atemorizantes, las más placenteras.
Esta labor nocturna deja una impronta característica en el electroencefalograma. Durante la segunda fase del sueño coinciden las ondas llamadas sleep spindles en la corteza prefrontal con los sharp-wave ripples en el hipocampo. La cantidad de estas ondas en un registro llevado a cabo durante la noche posterior a una sesión de aprendizaje se correlaciona directamente con la calidad de éste, y por eso pensamos que el encefalograma ha capturado el momento en que hipocampo y corteza prefrontal intercambian información.
Más tarde, con el progreso hacia las fases del sueño de ondas lentas, que es ese sueño profundo que ocurre sobre todo en la primera mitad de la noche, la actividad altamente sincronizada entre unas y otras zonas cerebrales propicia la consolidación de los recuerdos recién adquiridos. Todavía se discute exactamente cómo, pero no queda duda de que si se priva a la persona de sueño de ondas lentas, tendrá dificultades para recordar en detalle lo sucedido el día anterior.
Al avanzar la noche y sucederse los ciclos de sueño, se alargan los períodos de sueño REM, la fase del dormir durante la cual surge la actividad onírica. El sueño REM trabaja con las cargas emotivas de los recuerdos, recreando y procesando las experiencias afectivas del día.

2 pensamientos en “Sueño y memoria

  1. ¿Es posible entonces, Elena, que lo que uno percibe como pérdida de memoria se deba a la falta de sueño reparador? Supongo, por otra parte, que cada organismo tiene unas necesidades distintas. Pero si uno, con la edad, empieza a tener problemas para dormir “a pierna suelta”, eso le afectará a la fijación de nuevos recuerdos, con lo cual el aprendizaje se hace más dificultoso. Si es así, la pérdida de memoria no se debería propiamente al envejecimiento del cerebro, sino al mal funcionamiento del hipocampo por falta de sueño. O sea, que no es que me esté haciendo vieja (que también), sino que duermo peor que antes. Por favor, no me digas que estoy equivocada, no quiero saberlo, prefiero esta explicación. :)

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