Adolescencia y alcohol, primer trago

Adulescens, en la muy compleja sociedad romana, era quien no había terminado aún de crecer. Esta etapa de la vida se extendía en la antigua Roma entre los 15 y los 30 años de edad. ¿Muy larga? No mucho más que la de los jóvenes estudiantes de posgrado de nuestro siglo. Los hallazgos más recientes sobre el desarrollo cerebral  nos muestran que los romanos tenían razón:  en el lóbulo frontal, responsable de la planeación estratégica y la inhibición de impulsos, la mielinización (indispensable para que el impulso nervioso se transmita de manera rápida y eficiente) se completa a principios de la cuarta década de la vida. Durante la adolescencia como la entendemos nosotros, la etapa entre los 13 y los 20 años, el lóbulo frontal está aún en construcción, así que  la capacidad para tomar  decisiones que resulten fructíferas a largo plazo está apenas despuntando. Por otra parte, en este momento de la vida los circuitos neurales encargados de la motivación  favorecen decididamente la búsqueda de nuevas experiencias por encima de la adhesión a lo seguro y familiar. Es la época de la experimentación con el alcohol, el tabaco y los paraísos artificiales.  

Hay un fenómeno llamado sensibilización, cuyo mecanismo ha sido estudiado en animales de laboratorio, que consiste en un incremento del poder reforzador de una sustancia conforme el individuo se expone más a ella. Es decir, mientras más fumo, más me gusta; cuanto más bebo, más se me antoja el alcohol. Sucede así porque cuando se ingiere alguna sustancia potencialmente adictiva, la liberación de dopamina (el neurotransmisor que lleva a cabo lo que los psicoanalistas llaman catexia) la marca como interesante, placentera y buena para la vida.

La sensibilización se instaura más fácilmente en cerebros jóvenes, sedientos de aprender.   Por eso en la adolescencia  el riesgo de caer en la adicción al alcohol es mayor que a edades más tardías.  El entorno de amigos bebedores y la publicidad elogiosa promueven una primera experiencia (generalmente antes de la edad a la cual es legal consumir alcohol), pero es la sensibilización lo que engancha, y en algunos casos termina produciendo el craving por el alcohol.  

Continuará…

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